ENTREVISTA AL PADRE PATRICIO LARROSA

Les dejo la entrevista al Padre Patricio Larrosa, fundador de la asociación ACOES. Organización sin ánimo de lucro, que ha llegado a apadrinar – tras 19 años desde sus inicios-, a más de 8.000 niños procedentes de Honduras y que se encontraban en situaciones extremas.

Pueden acceder a la web oficial, donde encontrarán todos los detalles y formas de participación para cualquier persona que esté interesada en participar en el programa de voluntariado:

http://www.acoes.org/

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De como la teoría liberal aunque utópica es viable

En sus inicios, el periodismo como hoy lo conocemos, estaba centrado en torno a la crítica que determinados sectores hacían de la realidad conocida. Es en base a esto cómo empiezan a surgir los diferentes géneros y estilos que más tarde se establecerían dentro del margen de periodismo técnico hoy existente.

Resulta irónico reconocer que la función periodística fue propugnada a raíz de la opinión pública que durante esta convulsa etapa de finales del siglo XIX – A partir de 1850-, se fue generalizando cada veza más, en busca del conocimiento pleno, que finalmente y tras largas etapas de debate, nunca se ha llegado a generar.

Partiendo de esta premisa, empieza a verse cierta bifurcación entre comunicación e información, que aunque han sido términos eternamente dependientes, se han ido separando según la evolución política, y dentro siempre del debate periodístico.

Centrándonos en uno de los pensamientos políticos reinantes a finales del XIX – el liberalismo-, encontramos cierta sintonía con la llamada “libertad de expresión” .Esta corriente tiene sus raíces en el librecambismo económico, esto es, la libre circulación de mercancías sin tramas. Esta ideología toma la independencia como condición primordial, siempre sujeta a la razón de los hombres, en relación con el bien que ésta ha de aportarles. Se trata de una delimitación ideológica cuyos pensadores – John Milton, John Stuart Mill y Thomas Jefferson- (que defendían de manera independiente y en épocas separadas) gira alrededor a la inteligencia y razón humana para el bien individualista de cada ser, con el fin de llegar así, al bien común. Decía de esta manera Mill: “Sólo el libre pensar a y el libre actuar permiten al hombre alcanzar la felicidad”. No hay duda que aunque el romanticismo de esta afirmación es manifiesto, conlleva por otro lado, una parte de verdad. Como ocurre con las idea que sólo toman una vía de realidad, encontramos el sentido utópico cuando matizamos en ella.

El ser humano es – valga la redundancia-, ante todo humano, no sólo individuo. Necesitamos debido a nuestra condición, el contacto social, o nuestra propia reafirmación, – la de nuestras ideas y pensamientos-, así como convivir para encontrar la tranquilidad y estabilidad que perseguimos. Además las personas estamos limitadas por factores como la educación, la historia, las capacidades individuales, o la predisposición personal. Si hablamos de individualismo y liberalismo, nos toparemos con la idea antropológica mitificada de la felicidad, lo cual es cuestionable, pues sin el reconocimiento que buscamos en los demás, siempre quedará una parcela de nuestra felicidad humana sin cubrir. No podemos sentirnos realizados sin que otros nos hagan sentirnos como tal.

Así pues, volviendo a la idea periodística, observamos que en su temprana historia, aún no se considera el “hecho noticioso” la base de su función, sino que es la propia crítica y denuncia de la actualidad la que mueve los hilos de la opinión pública. Con esto también se pone en cuestión la idea individualista, pues cada persona, al pensar de forma independiente, verá las cosas de diferente manera y el resultado será que cada una de las opiniones, probablemente, tendrán su parte de realidad, esté más o menos acertada – En palabras de Mill-. Por tanto el fruto sería que la opinión pública debe ser siempre un continuo contraste de opiniones variadas y que las posturas racionales combinadas entre ellas se acercaran cada vez más al conocimiento verdadero.

Con todo, y como dentro de la realidad periodística es imposible hacernos con una fórmula matemática aplicable, se establecen determinados límites que guían al profesional a un mejor cumplimiento de su función: Al estar al servicio de una comunidad heterogénea y abstracta con infinidad de condiciones, el periodista viajará siempre hacia el contraste de las realidades que se le presenten; deberá saber plasmar las posturas existentes, esto sin posicionarse a ojos del público.

Después de teorías entorno a esta cuestión, como la liberal, la autoritaria – el estado por encima del individuo-, o la marxista (Lenin) – donde la prensa ha de ser un colectivo propagandista-, surge una nueva teoría más democrática, que busca la estabilidad y confluencia de las anteriormente citadas. Los valores que persigue son comunitarios, es: La Teoría de la Responsabilidad Social Corporativa. Ésta toma la eficacia como foco de su función, es decir se propone la mejora de la reputación de la empresa /medio/ organización en cuestión, frente a un mundo de competencia generalizada que cuenta cada vez con más desconfianza, pérdida de imagen y reputación. Esta teoría quiere alcanzar altos grados de calidad en el funcionamiento de los centros laborales. Se asemeja a la calidad en la prensa, cuya base será siempre la transparencia; principios editoriales plurales o asuntos relacionados con la libertad de expresión. En definitiva la R.S.C. se relaciona en los medios comunicativos con su propia evolución favorable hacia un periodismo de interpretación o explicación en profundidad. Así, la especialización toma partida, pues el profesional que está bien formado en algún ámbito será capaz de dar información más cercana a la verdad, siempre con su debido contraste. Incluso si el periodista especializado hace crítica de alguna cuestión, se le considerará la potestad de hacerlo con un criterio superior a otro que no esté especializado.