ES MOMENTO DE CRECER

El problema es que no se trata de derechas, izquierdas, centro o extremos. Se trata de respeto hacia las personas, hacia su trabajo, hacia el esfuerzo que supone por ejemplo sacarse unas oposiciones, estudiar, salir a la calle a por un empleo, mantener una familia, y la facilidad con que algunos se aprovechan de ese esfuerzo y esa humildad del trabajo, robando, despilfarrando el dinero de TODOS. En fin, es momento de recapacitar, de seguir TRABAJANDO, individualmente y por y para los demás, es momento, más que nunca, de luchar por nuestros ideales, es momento de dar la mano al de enfrente sea cual sea su postura, porque juntos y en paz es mejor que en continua guerra, porque dos se entienden más con una sonrisa que con un cruce de brazos. Aceptación de errores, regeneración de proyectos. Un punto y aparte, una oportunidad más para crecer, y sobre todo, momento de incrementar la fuerza de la inteligencia para luchar contra las injusticias pueriles, no electorales, ni partidistas, ni ideológicas, hablo de justicia humana.

LA TERCERA ESTACIÓN

El mundo en primavera. Una vida entre flores, cantos de pájaros, el sonido del agua de las fuentes, de las piscinas, cayendo con más ímpetu que nunca. Suena irónico, suena incluso a fantasía…

¿En qué momento comenzamos a entender la verdadera diferencia existente entre un mundo en primavera y otro invernal?¿Desde qué edad necesitamos ver el sol para despertar con una sonrisa, por encima de todas las cosas, cada día? Me pregunto también, es el clima lo que nos hace ser? ¿O somos nosotros los que inconscientemente nos aferramos a un modo de vida según el nivel de luz y calidez que nos encontremos a nuestro paso?

Existe una excepcional pretensión a tener siempre la eterna conversación sobre el tiempo en nuestra boca, especialmente cuando nada qué decir se nos ocurre. Entonces, volvemos a preguntar, ¿Quién o qué maneja las cuerdas de nuestra actitud?

Solo una mente contradictoria, declararía su odio hacia todo lo que lo primaveral rodea. Todavía no me he topado con dicho carácter rebelde. Por lo general, somos complejamente sencillos y predecibles, eternamente diferentes pero con una naturaleza de lo más parecido. Precisamente, es esa necesidad de luz, de calor, de musicalidad en el ambiente y en nuestro día a día lo que sin avisar, se cuela en nuestras vidas ya al comienzo del mes de marzo.

Tres meses de frío invierno, triste lluvia, amargo gris y pesadas telas, nos han parecido suficientes. Desde luego, esto no es lo nuestro. Como tampoco lo es el cansancio, la rutina, el agotamiento mental o las enfermedades casuales.

No es inútil querer asociar clima y carácter, pues hemos sido precisamente nosotros, los seres humanos, los que nos hemos auto-diseñado el calendario vital; somos un bucle continuo que sucede año tras año, sin que a nadie le parezca mal del todo.

Y dijo aquel ingeniero de vidas: Entre las cuatro estaciones del año, una ha de llevar nombre de mujer, pues será al final la que controle con su inigualable armonía, su melodía enganchante, su alegría arrolladora… a todas las demás, quienes, probablemente, lleven por bandera el desequilibrio, la extrapolación de cada actitud humana, reflejada en sus días.

He de decir que dicho genio, quiso regalar a Andalucía un poco más de primavera. Es más, es probable que no solo yo tenga certeza de ello.

Y como esclavos sumisos y aficionados a serlo, cumplimos con lo que se nos propuso. Pero también como artistas y dibujantes de la realidad, quisimos adornar, aquí en esta tierra del sur, todas las maravillas que se nos pusieron a nuestra disposición. Así, vestimos a la primavera de colores, de olores – a incienso, a azahar…-, Compusimos marchas, coplas, sevillanas y rumbas para dedicársela a ella. También dibujamos de la forma más realista que pudimos, pues cuando la imaginación más se pareciese a la realidad, más bella sería.

El romanticismo no sólo supuso una época de la vida de los andaluces, fue más que eso, un paso en la madurez de nuestros sueños y metas. Por eso es, que buscamos siempre un mundo en primavera. Una primavera particular, que siempre pasee de nuestra mano, aun cuando no está presente

SIEMPRE SERES IRRACIONALES

Desde tiempos inmemoriales, las personas hemos necesitado creer, soñar, apoyarnos en figuras imaginarias o ceder nuestra propia imaginación a significantes extraordinarios.
Somos seres débiles que necesitamos entender todo cuanto afecta a nuestra vida, para poder satisfacer nuestro afán por buscar los eternos porqués, y así pues, poder manejar cada situación de inestabilidad física o sentimental que acecha la estancia de las personas en este planeta del universo.
La búsqueda en las ciencias de la mano de la civilización ha sido nuestro mayor recurso como seres inteligentes. Para ello, han hecho falta más de 4.500 millones de años, y aún hoy contamos con infinidad de incógnitas que el cerebro humano no ha logrado resolver a pesar de la brillantez de numerosas mentes prodigiosas que han posado sus pies sobre estas tierras.
La raza humana es contradictoria consigo misma, pudiendo ser matemática y al tiempo la más radical de las supersticiosas.
Puede ser que la propia necesitad de nuestros intintos se ciña a experiencias inexplicables y así acomodarse en cuanto a esfuerzo intelectual se refiere.
Quizá es el simple recuerdo tradicional el que sana la nostalgia humana de un tiempo en el que el movimiento de los hilos que articulan el camino de las personas tenía legitimidad incuestionable-mente divina.

‘At least press start’

Si no hay Unión Europea + Países con capacidad prestamista,  no hay prestación. Hay déficit, se debe dinero y esto es un hecho, una realidad que ha surgido por el, ya famoso “vivir por encima de nuestras posibilidades”. Sin más rodeos ni lanzamientos de trapos andrajosos, voy a lo que voy.

Si hay déficit, los bancos -de una forma directa- pierden dinero, por tanto se reducen progresivamente los préstamos. Si no hay préstamos, las empresas no tienen solvencia. Si no hay solvencia hay que reducir plantilla o cerrar. Reducir: echar a algunos trabajadores, pero intentar en cierto modo mantener la empresa, con visión a futuro pago de deudas y a recuperación, cuando todo el sistema vuelva fluir. Cerrar: Echar a todos y caminar para atrás, eliminar otra empresa de España, no devolver posibles préstamos pendientes y no contar con la posibilidad de salir a flote -Para que esto no ocurra, surge la inminente reforma laboral-. De todas formas, las empresas se empobrecen, no pueden devolver préstamo, aumenta el déficit. Empresarios, funcionarios, técnicos de las empresas pierden su empleo, aumenta el paro. El Estado cada vez está más endeudado,y como es lógico, no pueden pagar el 100% de los servicios públicos; hablamos de asociaciones, de ayudas concretas, de comunidades centradas en algún ámbito -No necesariamente los esenciales-. Obviamente las empresas públicas se venden o se eliminan, y más trabajadores se van a la calle.

En base a este conglomerado, que culmina en paro, déficit, y cada vez más pobreza sin límite… ¿Qué habrá que recuperar o mantener, o qué parte de esta cadena tendrá que ser la más aceitada -rescatada-, para que así el motor empiece -at least press start-, a reanudarse? La respuesta de la evidencia, arropa a la cuestión retórica.

Laura. M

Entrevista de Aula Abierta a Lorenzo del Río

La incipiente reforma de la justicia española, junto a polémicos casos tratados asiduamente por medios y ciudadanos de a pie -como el caso Marta del Castillo o la inhabilitación al Juez Baltasar Garzón- han avivado el fuego del debate en el ámbito judicial y político de nuestro país. Muchas son las cuestiones que incitan a replantear las áreas citadas. La multitud y diversidad en la opinión pública y el incremento de revuelta e intranquilidad, atraen a la imparable crítica en estos momentos de crisis y exigido cambio. Reformas como en la Ley del Menor, la del Aborto, las tasas judiciales o la cadena perpetua revisable, han reforzado la creciente polémica y análisis del posible resultado de este conglomerado, si se llevase a cabo la reforma tal y como propone el Ministerio de Justicia.

El pasado sábado en Aula Abierta, dedicamos nuestra sección ‘Honoris Causa’ a Lorenzo del Río, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. La entrevista, que realizó nuestra compañera Carla Coalla, se iniciaba aludiendo al discurso de apertura del año judicial en 2011, en el cual, del Río pedía a políticos que no trasladaran sus disputas al ámbito judicial, especialmente si iba en perjuicio de éste. El presidente del TSJA quiso profundizar algo más en su reflexión, declarando que aquella opinión de carácter personal e institucional, iba expresamente referida a la invitación que hacía a la auto-contención y autocrítica que debe llevar a cabo la clase política, para evitar así el “sentir popular”. Esta impresión ciudadana, dice, llega en algunos casos a proclamar la falsa disfunción de la justicia.

Además, duda del posible resultado de este clamor por y para el replanteamiento de ciertas leyes. Aunque por otro lado, declara que muchas de las reformas tanteadas en los últimos días, venían siendo demandadas por la propia adjudicatura hace algún tiempo. Un ejemplo de petición reiterada es el enjuiciamiento de los mayores y menores al mismo tiempo para que no tengan lugar juicios distintos y paralelos. También, temas relacionados con la agilización, o con la propia desjudicialización de conflictos. Del Río, admitió además que, en cierto modo, la exigencia del pueblo es a veces uno de los detonantes de la decisión ante la posible modificación de leyes.

Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el de la cadena perpetua revisable, de la cual, del Río opina que en todo caso, la demanda ciudadana no está centrada en este tipo de condenas moralmente radicales, sino que lo que espera el pueblo es un mayor cumplimiento y rigor en las condenas vigentes. Sin embargo, en contraposición a la opinión general, corrige que las penas actuales son considerablemente válidas y califica la cadena perpetua como anticonstitucional, aludiendo con ello un artículo de la constitución que habla sobre el derecho de “re-socialización”.

En cuanto a la introducción de tasas judiciales -otra de las ideas que recoge la novedosa reforma laboral-, del Río se muestra más optimista, ya que “se trata de una medida para racionalizar la entrada de asuntos en algunos supuesto, que afectarían exclusivamente a recursos a la segunda instancia. Todos los ciudadanos tienen derecho a la tutela efectiva, a acudir a una primera instancia. Lo que no existe es el derecho a un recurso o a varios, en algunos supuestos”. En todo caso, niega su incompatibilidad con la justicia gratuita, y anima a no temer esta medida que, en definitiva, introduce un aumento de la equidad.

Por otro lado, una de las cuestiones de más relevancia en la opinión pública, es el posible cambio de la Ley del Aborto, que además en España tiende a producirse en exceso dentro de un escaso margen de tiempo, dependiendo de la alternancia en el Gobierno. Lorenzo del Río califica de sensible y controvertido este caso, por lo que se reserva su opinión moral y personal, destacando que “hay pendiente un recurso de constitucionalidad”. Cree que se trata de un asunto político en que los jueces se limitan a aplicar las leyes correspondientes. No obstante, admite que “es necesario un equilibrio y consenso y menos reformas, esto, es lo que demanda la sociedad”.

Por último, preguntamos a Lorenzo del Río acerca de la reciente sentencia al juez Baltasar Garzón, que le inhabilita de su función durante los próximos 11 años y que, como ha anunciado, recurrirá ante el Tribunal Constitucional. Este caso ha general en la opinión pública un amplio debate en torno a la cuestionada culpabilidad de Garzón. En base a ello, nos interesamos por conocer la opinión de del Río y le preguntamos hasta qué punto es relativamente fácil condenar e inhabilitar a un compañero. Así, admite abiertamente que “no es agradable ver sometido a un proceso penal a un compañero”. A parte, cree firmemente que el sistema de jueces es objetivo e imparcial y que trata de aplicar la ley, ya que un Tribunal Supremo está compuesto por magistrado de una cierta veteranía y entidad. Niega que se deba poner en tela de juicio que hayan jugado, en el caso de Garzón, con las reglas del derecho.

Laura Molina Iglesias