Artículo dieta 2012. Revista Fashion Flash

En estas fechas en las que todos nos proponemos cientos de propósitos casi imposibles de lograr al 100% – Por aquello de quién mucho abarca poco aprieta-, salen a relucir todas esas cenas y fiestas navideñas, en las que nos dejamos llevar por la magia y emoción del momento, y en la que no nos importa desinhibir nuestras tentaciones alimenticias.
El 1 de enero, nuestra fuerza de voluntad hace su grandiosa aparición de la mano del más puro carácter heroico, momento éste, en el que no hay nada ni nadie en el mundo, que vaya a quitarnos las ganas de lograr todo eso que nos hace enormemente perfectos.
Especial enemigo es el maldito y desfasado número –unas cifras más altas que en diciembre-, que marca nuestro – ahora estropeado, claro-, peso del cuarto de baño.
¿Qué hago, me pongo a dieta, o le pido uno nuevo a Sus Majestades de Oriente?, me pregunto siempre, negándome absolutamente a admitir lo inevitable.
“Negociemos: Tú y yo no nos volvemos a ver hasta el 7 de enero, para entonces, tienes que haber solucionado cualquiera que sea el problema técnico, por el que los números aparecen tan sumamente inflados en la pantalla. Problema que tienes tú, claro, porque a lo que a mí respecta, estoy estupenda, así venga la gran talla 42 a decirme lo contrario”. Le digo al aparato tratando de interaccionar con la razón de mis angustias.
Luego aparece en escena el Roscón de Reyes, para señalarte maliciosamente y con una carcajada tan redonda como lo es su propio aspecto.
No hay que engañarse, la vuelta a la realidad, a esos pantalones colgados, desde diciembre en tu armario, esperando deseoso, y aliado con el Roscón y con el “cuenta-cifras-falsas”, tenía que llegar tarde o temprano.
Papel, lápiz, aceptación y agarre. Sobre todo agarre a la fuerza de voluntad que nos regala el nuevo año. Llega el momento de idear esa bendita dieta –Siempre exagerada-, bañada de mucha agua, y ausente de hidratos, siempre.
Ensaladas de todo tipo, vegetales por un tubo (del tamaño de un bolígrafo ‘Bic’) 3 ó 4 piezas de fruta –a la semana- y una tanda de tonterías más, diseñan a la perfección nuestra entrada sana a Cibeles y, claro está, conforta toda la seguridad que necesitamos para enfrentar un mundo de eventos y relaciones superficiales. Obviemos la salud, eso ahora no es lo importante.
Naturalmente, sobra mencionar la ironía de mi tono. Aceptemos las consecuencias, y recordad con alegría ese periodo del año tan especial y familiar. La precaución y el control es importante, pero, hay tiempo para proponerse ser la más bella del lugar, las prisas nunca son buenas compañeras. ¡Mucha salud para 2012!
Laura Molina
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QUIÉN NEGOCIARÍA CON SANGRE

Un drama tan concreto como generalizado azota nuestra querida España. Pensar en la crisis económica como principal protagonista de la anterior frase podría ser lo más acertado, pero no quisiera ser redundante. Hablo sobre uno de los enemigos más longevos con el que cuenta este país, el terrorismo vasco.

Quiero referirme, entre rabia y con intención de manifiesto, a la gran antítesis de este lugar, tan alabado por todos esos insistentes flamencos y toreros que nos encontramos, cámara en mano, si es que nos da por pasear por el centro de nuestra ciudad. Amor terrenal éste, que surge por razones lógicas y probables para muchos, pero casi inexplicables para otra tanda de desleales . El terrorismo que siempre tratamos con mano dura, con crítica, y sobre todo con sigilo, no es más que otro de los grandes desperfectos, muchas veces utilizado por y para excusas políticas. Momento efímero y periodísticamente seleccionado, en que volvemos a desgarrarnos entre todos, y olvidar el daño, profundo, que causa una muerte para cualquier víctima.

Temer al terrorismo, puede que sea lo más prudente, pero no creo en ningún caso que sea lo más eficiente. Olvidar la lucha contra el asesino, contra ese , que existe, que sigue ahí mientras todos hacemos vida, y un par de veces al año viene a llamarnos la atención, con el asomo de cabeza de uno de esos hijos de judas con el que todos, alguna vez, nos hemos topado. Y eso que es olvidar sin perdonar, lo que precisamente, año tras año, década tras década, llevamos haciendo los españoles de buena fe, como -independientemente de nuestros ideales básicos-, somos la gran mayoría de nosotros. Pero la fiera, y como animales toscos que somos, nunca estaremos preparados para ello, siempre se abalanza justo en el momento en el que ríes hacia otro lado. Y ahí, ¡Dé la vuelta al bote, que algo nos hemos olvidado!

Son las grandes dificultades, de la mano de las pequeñas decisiones, las que hacen que convivir con ese enemigo tan escurridizo como esporádico en que se ha convertido el terrorismo, haya llegado a permitirse como acostumbrado en este país de verdulerías y de discantes costumbres en el que todos,-sin excepción de  visionarios-, estamos sumidos. Y digo ‘sumidos’, porque aquí nadamos sin rumbo, en vez de caminar hacia adelante . Vago hasta la saciedad si se trata de arriesgar, y burlesco si de lo que se trata es de acallar bocas durante el ratito de siesta de las 16.00h.